miércoles, 27 de julio de 2011

Economía de Australia

Australia tiene una próspera y gran economía al estilo occidental, con
un PIB per capita ligeramente menor que el de Francia, Reino Unido y
Alemania en términos nominales para 2006; pero gracias a un costo de
vida menor, los supera en términos de la Paridad de poder adquisitivo.
La economía australiana es dominada por su sector servicios (68% del
PIB), pero son sus sectores agrícola y minero (8% del PIB combinados)
los que representan el 65% de sus exportaciones.
Rico en recursos naturales, Australia es un gran exportador de
productos agrícolas y ganaderos, especialmente granos y lana; las
vacas y ovejas son las principales fuentes de producción de alimentos
en gran parte del territorio australiano. Igualmente la extracción de
minerales, incluyendo varios metales, carbón, y gas natural, son una
parte integral de la estructura productiva del país. Una caída en los
precios de las opciones en los mercados financieros mundiales puede
tener un enorme impacto en la economía del país.
La ventaja competitiva en productos primarios es un reflejo de la
riqueza natural del continente australiano y su pequeño mercado
doméstico; 20.3 millones de personas ocupan un territorio casi del
tamaño de los Estados Unidos. Industrias de servicios se han expandido
en décadas recientes a expensas del sector manufacturero, el cual en
la actualidad representa un poco menos del 12 por ciento del PIB.
La última meta de Australia es convertirse en un productor y
exportador competitivo, no sólo de productos tradicionales agrícolas y
mineros, sino también de una mezcla diversificada de bienes
manufacturados, servicios y tecnologías de alto valor agregado.
Mientras que el progreso ha sido fruto de esta agenda de reformas,
todavía falta mucho por hacerse, particularmente en la arena
doméstica.
Mientras que la proyección a un corto plazo apunta a continuar con la
expansión económica, el prospecto de Australia en un largo plazo
depende sobre todo en seguir con las reformas económicas
fundamentales. Existe un consenso generalizado entre los mayores
partidos políticos, empresas, y fuerza laboral sobre las
características necesarias de esta reforma pero diferencias
resaltantes de puntos de vista sobre los métodos, pasos y el grado de
cambio requerido.

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