Afganistán es un país extremadamente pobre, con una alta dependencia en la agricultura, pues la mayor parte de la población (90%) trabaja en el sector agrícola cultivando cereales, frutales, frutos secos, algodón y papaya. La mayoría de la agricultura se realiza en las llanuras del norte, cerca de las fronteras con Turkmenistán, Uzbekistán y Tayikistán. También hay importantes rebaños de ovejas "karakul", así como artesanía de alfombras. Posee importantes reservas de gas natural explotadas a baja escala por empresas de capital estadounidense y una industria (textiles, alimentos) de incipiente desarrollo. En general, la economía afgana tiene muy bajo desarrollo debido a la situación de guerra permanente, a la falta de un gobierno central efectivo, y a la fragmentación de la sociedad en grupos tribales.
La agricultura es la fuente principal de ingreso de este país, pues se cultiva principalmente trigo, maíz, arroz, cebada, hortalizas, varios tipos de frutos secos, nueces, tabaco, algodón, remolacha, apio. También se cultiva y se la usa en la industria la semilla de ricino, rubia. En la ganadería, se destaca la cría de ganado ovino, que da origen a gran cantidad de carne, además de la lana y pieles, productos de exportación. También se crían camellos, burros, vacas, cabras.
La economía ha sufrido bastante debido a agitaciones políticas y militares, así como también debido a una sequía severa que ha añadido dificultades al país entre 1998-2001. La mayoría de la población sufre de insuficiencia de comida, vestido, vivienda, atención médica y otros problemas, todo esto empeorado por operaciones militares e incertidumbre política. La inflación constituye un serio problema. Luego de la guerra contra la coalición liderada por los Estados Unidos, que provocó el derrocamiento del régimen talibán en noviembre de 2001, muchos de los agricultores han cambiado sus cultivos por paga en efectivo, en vez de cultivar alimentos para consumo interno. Un ejemplo notable es el cultivo de opio, el cual se ha incrementado grandemente durante la última década: Afganistán se ha convertido en el primer proveedor ilegal de opio en el mundo.
A pesar de la labor de la comunidad internacional y el gobierno de Karzai, la dependencia del opio sigue en aumento. Según la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC en sus siglas inglesas), en el año 2006 el cultivo de amapola creció un 59 por ciento. La producción del opio creció un 49 por ciento. En un reciente artículo de la Washington Quarterly, Peter van Ham y Jorrit Kamminga dan más detalles sobre la economía ilícita del opio en Afganistán, y posibles soluciones.
Esfuerzos internacionales para la reconstrucción de Afganistán llevaron a la creación de la Autoridad Interina de Afganistán, como resultado del Acuerdo de Bonn de 2001. En enero de 2002, en la Conferencia en Tokio de Donantes para la Reconstrucción de Afganistán, se recolectaron unos 4.500 millones de dólares, que serían administrados por el Banco Mundial. Las áreas prioritarias para la reconstrucción incluyen instalaciones sanitarias para educación y salud, mejora del sector agrícola, así como también carreteras, energía y telecomunicaciones. Dos tercios de la población viven con menos de dos dólares al día.
Hace un repaso de todos los paises emergentes después de un periodo de guerra es interesante. Muchos de ellos, próximamente presentaran grandes oportunidades de negocio, si no lo son ya. Solamente hay que esperar a que haya una estabilidad política y militar que garantice la seguridad física de aquellos que decidan ser emprendedores en esos sitios. En cuanto a Divisas, la Moneda Afgana, no es la que cuenta con mejores posiciones, pero el uso del USD o el EUR en ese tipo de pais puede influir claramente en tendencias dentro de los mercados de cambio internacionales
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