lunes, 15 de agosto de 2011

Economía de Chile

La economía de Chile es considerada actualmente la más desarrollada de la región latinoamericana, El país cuenta con el Índice de Desarrollo Humano (IDH) más alto de América Latina (0,790 en 2011). Según estimaciones del FMI, el país alcanzará un PIB per cápita de poco más de USD 20.000 en un periodo de cinco años (2016).
En mayo de 2010, Chile se convirtió en el primer miembro pleno de la OCDE en Sudamérica y segundo en Latinoamérica, después de México, debido al reconocimiento en los avances económicos de las últimas décadas, desarrollo social y fuerte reestructuración institucional, que ha llevado a Chile a ubicarse en la treintena de miembros de esta organización, que agrupa a las principales economías industrializadas del mundo.
Chile posee una economía diversificada y competitiva, destacando el mercado del retail o minorista en el que destacan empresas chilenas con inversiones en distintos países de Sudamérica, tales como Cencosud, Falabella y Ripley. Además, tiene uno de los sistemas bancarios más estables y desarrollados de América. Su principal sector económico es la minería, principalmente el cobre, del cual es el mayor productor del mundo.
En los últimos años la economía chilena ha mostrado un dinamismo y una tasa de crecimiento muy estable, promediando el 4%, el cual fue frenado sólo por la crisis económica, pero se cree que el país volverá a crecer para años venideros a niveles similares. De esta manera, Chile pretende convertirse en la plataforma de inversiones para muchas empresas, siendo este país el punto de partida para ingresar a otras economías sudamericanas.
La economía de Chile se caracteriza por ser abierta (desarrollo orientado a la exportación): El perfil exportador ha estado compuesto en el último lustro por un 45% de carácter industrial, 45% de carácter minero y un 10% de exportaciones agrícolas, aproximadamente. Estas cifras se modifican coyunturalmente debido a las variaciones del precio del cobre (del cual Chile depende en un 35% sobre las ventas al exterior).
Dentro del rubro industrial destaca la exportación de celulosa, madera, metanol, productos agroalimentarios como los hortofrutícolas, lácteos y pesqueros (Chile proyecta convertirse para el 2010 en uno de los 15 mayores proveedores de alimentos al mundo). La industria forestal, del mueble, del salmón y del vino -de reconocido prestigio internacional- ha adquirido gran importancia en la última década.
Lamentablemente Chile tiene recursos energéticos muy limitados, lo que ha sido un factor determinante para que el crecimiento de la economía se haya frenado en los últimos años. Chile depende 100% del gas y petróleo del exterior lo cual lo hace muy vulnerable a los precios internacionales así como a la disponibilidad de esos recursos en el mercado externo, ya entre el 2002 y el 2009, Argentina no pudo cumplir con sus contratos de envíos reduciéndolos en casi 50% a lo originalmente pactado, eso aunado a una crisis hidroenergética entre los años 2006 y 2008, causó una crisis industrial sin precedentes en la historia de Chile. Chile ha empezado a orientar sus compras de gas a otros mercados para no depender del mercado Argentino.
Chile es un decidido impulsor de la liberalización económica y por tanto, del libre comercio. Es el país del mundo con el mayor número de tratados de libre comercio, firmados con áreas económicas que representan cerca del 90% de la población mundial. Que le da acceso preferencial casi la totalidad del mercado mundial de bienes y servicios. Como resultado es una de las economías más globalizadas y competitivas del planeta, gracias a una política consensuada en torno a ésta materia durante más de 15 años.
Conforme a datos del Banco Central de Chile, durante el año 2007, las exportaciones totalizaron los US$ 67.644 millones y las importaciones alcanzaron una cifra de US$ 43.991 millones.
Hoy en día, el país cuenta con buenos indicadores sociales como una esperanza de vida de 77,74 años (74,8 años para los hombres y 80,8 para las mujeres) y una tasa de mortalidad infantil de (7,8/1000) a nivel de los países más desarrollados.
El Crecimiento económico de las últimas décadas ha sido el factor que más ha contribuido a mejorar los aspectos sociales. Esto se refleja también en la fuerte disminución de la pobreza del 45,1% en 1987 al 13,7% en el año 2006 (fue el primer país latinoamericano en cumplir, y superar las metas del milenio de reducción de pobreza).
Pero a pesar de los buenos indicadores, la economía de Chile aun presenta un importante problema: Una acusada desigualdad en la distribución de ingresos. Según el informe de desarrollo humano de la ONU en 2005, Chile se encuentra en el puesto 110 de la lista de países por igualdad de ingreso, ubicándose entre los 15 últimos estados a nivel mundial, lo que revela una importante carencia en la economía que aún no ha podido ser subsanada.
Mientras algunos lo atribuyen a una baja efectividad de las políticas liberales (en contraposición al periodo que transcurre desde entreguerras a mediados de los 70 del Siglo XX), otros lo atribuyen a la dotación de factores naturales que en la época colonial ya hizo desarrollar un determinado tipo de economía extractiva y la aparición de instituciones limitantes de la movilidad social, cuyas consecuencias se arrastran hasta la actualidad.
Una adecuada política de focalización en los deciles de más bajos ingresos ha dado algunos resultados. Si se contabilizan los subsidios estatales, los medidores de desigualdad mejoran notablemente. Así es como la medición según el Ministerio de Planificación da una índice de GINI de 0,54 en 2006 inferior al 0,57 de 2003.
La desigualdad de género también incide en el dinamismo de la economía de Chile. La baja participación laboral de la mujer (la menor en América Latina) dificulta la reducción del desempleo. Existen asimismo grandes diferencias salariales entre hombres y mujeres.
Cabe destacar que la producción chilena industrial abarca todos los rubros productivos (alimentaria, siderúrgica, maquinaria, etc.). Aunque Chile ha reducido su dependencia de las exportaciones del cobre del 60% (durante los años 60), al 35% el 2004, todavía es muy alto, y gran parte del crecimiento chileno está relacionado con los altos precios de éste y otros minerales. Todavía no se ha alcanzado un elevado nivel de producción industrial con alto valor agregado.
Chile fue el primer país de América Latina donde se inició la industrialización a mediados del siglo XIX. Luego este sector recibió un gran impulso durante el periodo de entreguerras por las políticas de fomento industrial de la I.S.I (Industrialización por sustitución de importaciones).

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