El Consejo de Representantes, además de elegir al Presidente de la República y al Primer Ministro, ejerce el Poder Legislativo; y una Corte Suprema ejerce el Poder Judicial.
Debido a su carácter federal, la Constitución permite a las Provincias organizarse en Regiones Autónomas; que disfrutarían de una amplia autonomía del Poder Central. El hecho de que la Constitución estipule que estas Regiones se queden con una gran parte de las ganancias de las riquezas petroleras disponibles en sus respectivos territorios, es una de las causas de la fuerte oposición suníta a la Constitución (porque los árabes suníes viven en las Regiones donde hay menos petróleo, mientras chiítas y kurdos viven en las que tienen más recursos petrolíferos).
Los kurdos ya tenían su Región Autónoma antes de la aprobación de la Constitución, y por eso la misma les reconoce un "estatus especial" con mayor autogobierno. Los kurdos eligen en elecciones presidenciales regionales directas al Presidente de la Región Autónoma del Kurdistán (nombre de su región autónoma); también eligen a un Parlamento Regional.
La Constitución estipula que el futuro Parlamento debe aprobar una ley para crear y organizar el Consejo de la Unión; este Consejo estará formado por representantes de las autoridades de las Regiones y Provincias, y será una especie de Cámara Alta del Parlamento (Senado). Pero sus funciones serán muy limitadas, sobre todo examinar los proyectos de ley que regulen las funciones y poderes de las Regiones y Provincias; no podrá participar en la elección del Presidente y el Primer Ministro federales porque esta es una atribución exclusiva del Consejo de Representantes.
Las primeras elecciones parlamentarias bajo la nueva Constitución se celebraron el 15 de diciembre del 2005; en ellas la Alianza Unida Iraquí (coalición de partidos confesionales chiítas) ganó la mayoría en el Consejo de Representantes del nuevo Parlamento.
El 22 de abril del 2006 el Presidente Yalal Talabani asignó la labor de formar Gabinete a Nuri al-Maliki, candidato a Primer Ministro de Irak de la Alianza Unida Iraquí. Maliki reemplazaba al anterior Primer Ministro Ibrahim Al Yafari. Al igual que era Yafari, Maliki es un veterano líder del Partido Islámico Dawa (un partido político confesional chiíta); dicho partido pertenece a la Alianza Unida Iraquí, que llegó al poder por primera vez el 7 de abril del año 2005 después de ganar las elecciones para la Asamblea Constituyente. El 20 de mayo del 2006 el Consejo de Representantes le otorgó su confianza a Maliki, eligiéndolo así Primer Ministro.
El Presidente de la República Yalal Talabani es líder del partido Unión Patriótica del Kurdistán (organización nacionalista moderada kurda); Talabani está en el cargo desde que la Asamblea Constituyente lo eligió el 6 de abril del 2005, y fue reelecto para el cargo por el nuevo Parlamento permanente. La oposición pacífica y legal de los suníes al Gobierno está encabezada por el Partido Islámico Iraquí.
El 7 de marzo del 2010 se celebraron elecciones parlamentarias (las segundas bajo la nueva Constitución), en las que se elegía indirectamente el próximo Gobierno. El escrutinio oficial de las elecciones demoró casi tres semanas. Durante ese tiempo la coalición del Primer Ministro Nuri al-Maliki estuvo varias veces de primera en el conteo parcial de los votos a nivel nacional, aunque otras veces bajaba al segundo lugar; cuando finalmente la Comisión Electoral anunció los resultados oficiales definitivos de las elecciones, el 26 de marzo del 2010, la coalición de Maliki quedó en segundo lugar detrás de la coalición del ex-primer ministro Iyad Allawi que resultó ganadora por un estrecho margen (la lista de Allawi apenas obtuvo dos diputados y 11.346 votos más que la lista de Maliki).
En concreto, la lista de Allawi obtuvo 2.631.388 votos populares, equivalentes al 25,87% del total de los sufragios, y 91 diputados en el Consejo de Representantes de Irak; la lista de Maliki obtuvo 2.620.042 votos, que representan el 25,76% de los sufragios, y 89 diputados. La Alianza Nacional (la otra coalición confesional chiíta) consiguió 1.976.412 sufragios, equivalentes al 19,43% de los votos, y 70 diputados; la coalición de los partidos nacionalistas kurdos obtuvo 1.553.667 votos populares, que representan el 15,27% de los sufragios, y 43 diputados. Los 32 diputados restantes fueron para fuerzas minoritarias que sumaron en su conjunto poco más del 13% de los votos. Maliki triunfó en casi todas las provincias chiítas (incluyendo todas las del sur del país) y en la multiétnica y multireligiosa provincia de Bagdad (en ésta última por estrecho margen); pero Allawi triunfó en todas las provincias suníes y la división del voto chiíta en dos grupos enfrentados le permitió superar a Maliki por estrecho margen a nivel nacional.
Sin embargo, Maliki no aceptó su derrota y anunció que impugnaría los resultados; además Maliki consiguió un dictamen de la Corte Suprema de Justicia que favoreció su pretensión de quedarse en el poder al permitir que un nuevo bloque parlamentario producto de una eventual fusión de la coalición de Maliki con la otra coalición confesional chiíta obtuviera el derecho de que a su líder se le asignara la misión de formar un gobierno como Primer Ministro. Maliki siguió insistiendo en mantener el poder y ser reelegido por el Parlamento, lo que sumió al país en la incertidumbre sobre quien encabezaría el próximo gobierno y dirigiría los destinos de la nación los siguientes cuatro años.
El 1 de junio del 2010 el Tribunal Supremo de Irak confirmó los resultados de las elecciones parlamentarias poniendo fin así a los reclamos de fraude electoral de cualquiera de las partes; pero la incertidumbre sobre quien sería Primer Ministro continuaba porque ya para entonces Maliki había formado un nuevo bloque parlamentario al unir su coalición con la Alianza Nacional (formada por los otros partidos confesionales chiítas) y entre todos suman 159 diputados, por lo que él reclamaba que se le asignara la labor de formar gobierno en perjuicio de Allawi que a su vez insistía en tener ese derecho.
El 14 de junio del 2010, más de tres meses después de las elecciones parlamentarias, se celebró la sesión inaugural del nuevo Parlamento (sólo para juramentar a los diputados electos); mientras la incertidumbre sobre la formación del gobierno continuaba.
El 7 de septiembre del 2010 hubo una jornada de protestas pacíficas en varias ciudades del país para manifestar el descontento de muchos ciudadanos por el estancamiento del proceso político, ya que seis meses después de las elecciones parlamentarias las diferentes fuerzas políticas no habían logrado llegar a un acuerdo para conformar una mayoría parlamentaria y elegir un nuevo gobierno; aunque las protestas no tuvieron una asistencia masiva o multitudinaria, reflejaban el creciente descontento popular con los políticos que "se están peleando por la silla del primer ministro", incluido Maliki que mantenía su aspiración a la reelección.
El 24 de octubre del 2010 el Tribunal Supremo Federal de Irak declaró inconstitucional la decisión del nuevo Parlamento de mantener en suspenso de forma indefinida su primera sesión iniciada el 14 de junio, dándola así por terminada; y le ordenó por tanto al Parlamento que procediera sin más dilaciones a elegir al nuevo Presidente y al nuevo Primer Ministro del país. Con esta decisión se esperaba que los dirigentes políticos se vieran obligados a acelerar la solución a la crisis política causada por las elecciones y definitivamente decidieran entre reelegir a Maliki o elegir a cualquiera de los otros candidatos al cargo.
El 7 de noviembre de 2010 se anunció un acuerdo entre los principales partidos políticos iraquíes para reelegir Primer Ministro a Nuri al-Maliki (y además para reelegir también al Presidente Talabani); un acuerdo que se pondría en marcha a partir de la próxima sesión del Parlamento. Con ello Maliki había logrado su objetivo reeleccionista y se ponía fin a la incertidumbre postelectoral. El 11 de noviembre el acuerdo fue ratificado en una reunión cumbre de los líderes polìticos, y se comenzó a poner en marcha con la elección del presidente del Parlamento. El mismo día Talabani fue reelegido Presidente de la República por el Parlamento, y su primer acto fue anunciar que encargaría a Nuri al-Maliki la formación del nuevo gobierno; al día siguiente Maliki comenzó a negociar la formación del Gabinete.
Sin embargo, Talabani no encargó formalmente a Maliki la tarea de formar gobierno cumpliendo con todos los requisitos constitucionales sino hasta el día 25 de noviembre; fue por lo tanto a partir de ese día que Maliki quedó encargado de formar gobierno y que se empezaron a computar los 30 días de plazo máximo que le otorga la Constitución para cumplir con el encargo y solicitar la confianza del Parlamento.
El 20 de diciembre Maliki anunció la lista casi definitiva de los miembros de su nuevo gobierno; sólo faltaban los nombres de los ministros del área de seguridad (Defensa e Interior principalmente) en los que no se había alcanzado aún consenso entre las fuerzas políticas, por lo que Maliki asumía temporalmente esos cargos aparte del de Primer Ministro hasta que se llegue a un acuerdo. Se esperaba que el nuevo gobierno fuera aprobado por el Parlamento al día siguiente, o en unos pocos días más como máximo. El anuncio de los miembros del gobierno causó en los analistas y medios de comunicación la sensación de que Maliki se refuerza como "el auténtico hombre fuerte del nuevo Irak", para preocupación de sus opositores que temen que su acumulación de poder personal pueda llevar a una nueva dictadura.
El 21 de diciembre de 2010 el Consejo de Representantes de Irak (Parlamento iraquí) finalmente aprobó o ratificó a Nuri al-Maliki como Primer Ministro y a los Ministros del nuevo gobierno designados hasta ahora (faltan por nombrar algunos), y dio su visto bueno al programa de gobierno. Con ello Maliki finalmente obtuvo la reelección e inició su segundo mandato como jefe de gobierno y gobernante del país.
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